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5/2/10

Las hijas del viejo Willy - parte 01

Las hijas del viejo Willy

- Haaa!! Haaa!!! – gemía Caroline con el guevo adentro.

Si, por fin, por fin tenía a Caroline como siempre la había deseado: desnuda, cachonda y en cuatro, con mi estaca bien adentro. Su coño devoraba por completo mi erecta verga y sus nalgas rebotaban implacables contra mí. Que delicia. La sujetaba con fuerza por su cintura y embestía su cuerpo con alta velocidad. La excitación mezclada con mi deseo cumplido aceleraba mi eyaculación. Entonces…

“Give me fuel,
Give me fire,
Give me that which I desire”

La canción “Fuel” de Metallica sonó atronadoramente en mi equipo de sonido, programado para despertarme a las nueve de la mañana.

- Fuck!! – era un puto sueño… uno muy puto por cierto.

Y la verdad es que siempre he deseado a Caroline, a ella y a su hermana Simone. ¿Qué quienes son? Son las buenorras hijas del viejo Willy, uno de los miembros más antiguos del cuerpo de seguridad de las residencias donde vivo. Diez años atrás yo deseaba a su esposa Carol. Una hembrota latina despampanante por todos lados: tetotas, cinturita, culote y unos labios carnosos perfectos para chupar verga. Hoy en día ella tiene cuarenta años, pero no ha perdido su encanto, sigue siendo lo que mis amigos y yo llamamos una “Madura X”. y Caroline y Simone tienen veinte y diecinueve añitos respectivamente, y debo acotar que heredaron todas las virtudes de su madre. Del viejo Willy afortunadamente solo tienen su sentido del humor y su picardía, vamos, que el Willy es un viejón negro bastante feo, pero jodedor. Jiji.

Lo que siempre me hacía fantasear con Caroline era su fama de putilla. En los corredores de los edificios de las residencias los panas siempre comentaban esto y aquello, que si la habían visto mamándole la verga al portu, que si se acostaba con el abogado del once, que si hacia pajas en el estacionamiento, etc, etc, pero nada confirmado. Sin embargo, estos cuentos eran suficientes para ponerme a mil e imaginar cualquier cantidad de pornográficas situaciones con ella.

En fin, una vez salido de mi exquisito sueño, procedo a darme un duchazo, el cual acompañé del inevitable pajazo (entiendan que después de un sueño así lo que queda es masturbarse, jiji). Desayuno, me pongo los trapos y listo para la calle. Salgo del apartaco y tomo el ascensor. Cuando el aparato se detiene en el piso cuatro… TARAAAAN!!! Entra la diva de mis sueños. La preciosa negrita Caroline con su cabello que le llega a la cintura, vestidita con unas gomas y un conjunto deportivo blanco con rayas negras, de pantalón largo prensado y camisetica destaca senos, todo marca adidas.

- Hola Sati – me saluda con un beso en la mejilla.

- Hola Caroline – le digo respondiéndole el saludo y aprovechando de bucearla – no te pregunto cómo estas porque es evidente que estas como quieres… divina.

- Jaja. Pasado! Tu siempre con tus cosas Sati – me respondió dándome un golpe en el brazo, a manera de recriminación pero realmente muerta de risa. Al palmearme el brazo notó mis tatuajes en el hombro. – Hmmm, siempre me han gustado tus tatuajes, mi chico rock!

Yep, así me llamaba ella siempre “mi chico rock”, aunque lo de chico le queda corto a un treinton como yo, no me molestaba para nada. Y es que entre ambos siempre habíamos tenido una linda amistad, que comenzó cuando ella era una niña y yo un post adolescente. Ahora de adultos continuábamos de amigos, pero mis deseos primitivos se hacían presente cada vez más y más seguidos.

Al llegar a planta baja nos despedimos, ella iba al gimnasio y yo a entregar unos trabajos de diseños para un cliente. Luego de reuniones y almuerzos y bla bla, llegan las dos de la tarde. Sin nada mejor que hacer me encuentro con el George y como cosa rara, nos vamos de birras en su automóvil. Música, amiguetes, cigarros, rocknroll, jodedera, nos alcanza la media noche y decidimos regresarnos a las residencias. Al llegar, el vigilante que está de turno en la entrada del estacionamiento es el viejo Willy.

- EEEpale viejooo – grita el George evidentemente entonado de alcohol.

- Que se cuenta Willy?? – saludo yo, también medio prendido.

- Todo bien muchachos – contesta el Willy – hoy en el turno hasta el amanecer. No tendrán un roncito puro? Está haciendo frío en esta mierda.

- Aquí tienes un trago viejo – le digo mientras le paso un vaso con ron – Como está la familia?

- Carol hoy en casa de su hermana que está enferma, y las carajitas arriba en el departamento – contesta Willy aceptando el trago – durmiendo supongo.

- Dale viejo – grita el George – nos vemos.

George entra a las residencias y estaciona.

- Que hacemos? – pregunta George prendiendo un cigarro – Mas rocknroll?

- Si pero no subas mucho el volumen para evitar peos con los vecinos – contesto mientras salgo del auto – voy a echar una meada.

- Déjame llamar al Blanquito para que baje a curdear con nosotros – dice George marcando un número en su teléfono.

Me alejo del auto y me acerco a unos árboles que están bastante cerca de los edificios y donde casi no llega la luz eléctrica. Bajo el cierre y saco mi instrumento. Comienzo a orinar silenciosamente. Es entonces cuando escucho unos ruiditos, como unos gemidos ahogados.

Termino de mear, me guardo el guevo dentro del pantalón y afino el oído. Ahí está, unos gemiditos ahogados, se escucha a sexo clandestino, jiji. Camino sigilosamente por uno de los pasillos destechados que se forman entre los edificios de las residencias, siguiendo los sonidos. Y vaya sorpresita que me encontré.

Sentada piernas abiertas y sin pantalones sobre un bidón plástico de basura: Caroline. Aún llevaba puestas la camiseta y las gomas adidas. Un guevón que no conozco le sorbía el coño. Yo observaba la escena detrás de una columna, pero de verdad no tenía mucho espacio para mantenerme oculto. Por la posición en que estaba, Caroline quedaba totalmente de frente a mí, y el tipo que le chupaba la cosota arrodillado dándome la espalda.

La negra de mis sueños estaba disfrutando la mamada de clítorix, tenía la cabeza echada atrás y los ojos cerrados, hacia esfuerzos por no gemir más fuerte. El tipo parece que estaba concentrado en su vaina y ni se movía. Yo no pude evitar sobarme los huevos por sobre la tela del pantalón. Quise regresarme pero la cachondes de la escena me mantuvo allí. Hasta que de pronto ella enderezó la cabeza, abrió los ojos, y me vió.

No puedo negarlo, me impacto que me viera, y hasta me sentí culpable, aunque coño! No era culpa mía que ella estuviera en esas públicamente, o más o menos públicamente. Jiji. Lo cierto es que quedé petrificado con su mirada. Ella también pareció sobresaltarse, tanto que el carajo detuvo la chupada y le preguntó algo que no alcancé a escuchar. Ella no le contesto, solo le tomó la cabeza con la mano y lo obligo a seguir la mamada. El carajo continuó su faena y ella comenzó a gemir nuevamente, sin dejar de mirarme. Gemía y se apretaba uno de los senos con sus manos, se mordisqueba los labios y yo estaba que reventaba, casi que me sacaba el pene y me masturbaba allí mismo.

Sudando y excitado me encontraba cuando se escucha un grito.

- Compadreeee!!! – era el George – está meando o está cagando?? (risas de fondo)

Del tiro di media vuelta y salí corriendo de vuelta al estacionamiento. No sé si el tipo me vio, de lo que si puedo estar seguro es que escuchó el grito. Cuando llegué al auto me encuentro al George acompañado del Blanquito y otros panas que para que nombrar.

- Donde estabas guevón? – pregunta el George.

- Marico!! Te estabas pajeando o que? – preguntó Blanquito mientras me señalaba el bulto que se me había formado entre las piernas.

- Maricones!! No me van a creer – les digo defendiéndome – por allá atrás había una pareja tirando.

Naaaaaa, mierda, mentira, risas; fueron las respuestas de mis borrachos amigos. Tanto insistí que incluso fueron a ver y obviamente no encontraron a nadie, con el grito de George seguramente también habían salido corriendo de allí. A la final, me tuve que aguantar el chalequeo y las burlas de los panas mientras acabábamos las birras y la botella de ron.

Los días siguientes no me conseguí a Caroline, pero era obvio que mis deseos se habían duplicado al confirmar que en parte si eran cierto las cosas que se decían de ella. Había imaginado de cientos de forma cómo sería su reacción al vernos de nuevo, hasta que se presentó la oportunidad. El viejo Willy me abordó una tarde y me pidió que por favor le revisara la computadora de sus hijas. El sabía que yo tenía conocimientos de computación y la pc estaba presentando problemas. Me pidió que subiera a su apartamento, que allí estaba su esposa y me podía atender mientras el continuaba en su trabajo.

Subí como un rayo. Por mi mente pasaban las imágenes eróticas de Caroline con las piernas abiertas. Traté de controlarme para no llegar todo. Al tocar el timbre el hembrón de Carol abrió la puerta. Me saludo y me invitó a pasar. Con cuarenta años encima y esta tipa se sigue viendo cada vez más apetecible, hmmm, jiji. Para mi sorpresa, me dijo que ella iba de salida, que debía hacer no se qué y tal, pero que tranquilo, que pasara a la habitación de las chicas, ellas estaban allí y que les urgía el arreglo de la pc. Dicho y hecho, Carol salió del apartamento cerrando la puerta. Yo caminé por el pasillo de ese sitio que ya conocía de años y me detuve en la puerta de la habitación, la cual estaba abierta.

- Hola chicas. Como está todo? – salude.

- Hola mi chico rock. Como estas tu? – preguntó Caroline que estaba recostada en su cama leyendo una revista. Tuve que concentrarme para no hacer notar mi nerviosismo y mi excitación. Caroline estaba vestidita con unos pantaloncillos rosados, bastante cortos y bastante apretados. La camisetica blanca con rayas negras era la misma de aquella lujuriosa noche. Estaba descalza y el color de las uñas de sus preciosos pies le hacían juego con el short.

Simone estaba vestida con sandalias, un pantalón jean largo y una chemise verde clarito, unos lentes de pasta marrón y un moño que le recogía el cabello. Sentada frente al pc, me explicó que se le apagaba la computadora y debía repararla pronto porque tenía que tener unos trabajos listos para la próxima semana.

Debo aclarar que las dos hermanas están buenotas como la madre, solo que Simone es un pelín más recatada que Caroline, y también la más estudiosa y centrada. De allí su preocupación por la computadora.

Simone me cedió el puesto. Me senté y comencé a revisar el sistema operativo y todas las vainas que hace uno usualmente en esos casos. Ella salió del cuarto excusándose, diciendo que estaría en el cuarto de sus padres utilizando la computadora de Carol, ya que debía investigar no sé qué rayos en internet. Así las cosas, por fin estuve a solas con Caroline.

La negra de mis sueños casi al instante se levantó de la cama, iba a buscarme algo de beber. Perplejo y frustrado quedé solo en la habitación. Haciendo un esfuerzo de concentración, revisé la computadora concienzudamente, llegando a la conclusión que lo mejor era desarmarla, sacarle el disco duro, respaldar la información y reinstalar el puto Windows. Cuando me encontraba en esas, Caroline entró a la habitación con un vaso con jugo de naranja, lo colocó sobre una repisa y cerró la puerta a sus espaldas, me miró fijamente.

- Qué tienes que decirme? – me preguntó tajantemente.

- Qué? – yo haciéndome el desentendido.

- No te hagas el guevón Sati. – dijo ella – me viste la otra noche. Que tienes que decirme?

- Qué quieres que te diga? – respondí – te ví? Y qué?

- Y qué? – preguntó Caroline – solo eso? No piensas que soy una puta? Que soy una regalada? Eso es lo que dicen tus amigos del edificio.

- Mira Caroline. Lo que diga la gente es lo menos importante. – respondí – y lo que tu hagas con tu vida es asunto tuyo.

Caroline se acerco un poco y colocó su mano sobre mi hombro.

- Aún no me respondes – dijo ella. – Piensas que soy una puta?

Me giré un poco sobre la silla y la miré descarada y lascivamente de pies a cabeza – Pienso que eres una tremenda hembra que disfruta del sexo – y antes de que ella dijera nada agregué – y no sabes cuánto envidio al guevón ese que te estaba chupando la vagina.

Esta respuesta mía pareció sorprenderla, más no retrocedió. Y es que coño, ya basta de comportarme como un adolescente frente a esta hembra, si ella tiene veinte años yo paso la treintena, y tenía que empezar a tomar el control de la situación.

- Entonces… te ha gustado – preguntó Caroline.

- Tú qué crees mamita? – le dije al tiempo que le acariciaba las piernas y le miraba atrevidamente los pezones duros bajo la camiseta.

Ya sin mediar palabras, Caroline se sentó sobre mí colocando sus piernas a mi rededor, me abrazó con su manos y acercó su rostro al mío. No esperé más y le estampé un beso de lengua en esos labios divinos, al tiempo que le metía mano por la espalda y las nalgas.

La chispa encendió esta dinamita sexual que existía entre nosotros. Atados por las lenguas, nuestras manos recorrían todas las partes de los cuerpos, haciendo especial énfasis en las íntimas, mientras nuestros sexos se frotaban mutuamente, con evidente desesperación.

- Negra rica, siempre me has gustado – dije como pude entre besos y mordiscos.

- Tu también mi chico rock – dijo ella mientras me sobaba el bulto – quiero que me lo muestres.

- Estas segura? Aquí… en tu casa?... tu hermana… - por un momento dudé.

- Te quiero ver el guevo ahora – dijo autoritariamente mientras se separaba de mí y quedaba de rodillas en el piso.

Me levanté enseguida y me desabroché los pantalones. Ella misma me los bajó conjuntamente que con la ropa interior. Mi pene erecto quedó al descubierto como un hasta apuntando al cielo. Caroline se quedó quieta por unos instantes, como hipnotizada mirándome la verga con su boca semi abierta.

Entonces yo terminé de sacarme los pantalones y me acerqué a ella, tanto que el falo le rozaba el rostro. Ella dio un suspiro y lo tomó por la base, acercó sus labios y le dio un tierno beso en la cabeza. Luego comenzó a recorrerlo lentamente con la punta de la lengua, ensalivándolo de arriba abajo. Yo estaba sobre excitado y sentía que la verga me iba a estallar. Mi guevo quería guerra y estaba cansándose de tanto sexo soft. Así que hice que me soltara, y con mis manos la tomé por la cabeza y le empuje el miembro entre sus labios, todo de un lento y profundo embate, hasta que las bolas golpearon su barbilla. Ella se sintió ahogada e intento zafarse. Yo lo saqué un poco hacia atrás para darle respiro, pero enseguida volví a embestir, y me retiré y volví, y así, disimulado, comencé literalmente a cogerle la boca.

Caroline se adaptó rápidamente a mi guevo. Chupaba ruidosamente el tronco que entraba y salía de su boca. su lengua era un jugoso puente sobre el cual el miembro resbalaba repetidas veces. Sus uñas se clavaban en mis nalgas y me indicaban lo excitada que ella estaba. Yo no dejaba de taladrarle la boca, dominándola, rodeando su cabeza con mis manos.

Estaba tan concentrado en disfrutar de aquella rica mamada que olvidé por completo donde estaba. El susto de mi vida cuando se abrió la puerta de la habitación. Simone quedó paralizada al ver a su hermana de rodillas dándome un suckeada.

- Pero que coño?? – gritó Simone

- Hmmm. Está rica esta verga. Quieres probarla? – dijo Caroline luego de sacarse el mástil de la boca.

- Si serás puta Caroline!! – gritó la hermana evidentemente molesta.

- Ay no vengas con tus mariqueras y tu falsa moralidad – le contesto Caroline – a ti también te gusta el sabor de un buen pene, solo que te la das de exquisita y te metes en hoteles. Yo me los tiro donde me apetezca.

La situación era graciosa y excitante. Mientras ellas discutían y se sacaban los trapitos al sol yo continuaba ahí con los pantalones bajados y mi pedazo de carne erecto y al descubierto. Entre las muchas cosas que se dijeron, me enteré que lo de Caroline y el abogado del once si era cierto, que la mamada al portu no, que Simone se había tirado a más de un profesor de la universidad y que además dedicaba largas horas nocturnas a ver porno en internet.

- Es más chica, sabes que tienes todas las de perder conmigo – dijo Caroline sujetándome el pene y recostándolo a su mejilla –si me quieres ver cabalgando a este macho ponte cómoda, sino, cierra la puerta al salir.

Puta de mierda!! – gritó con más fuerza Simone al tiempo que salía de la habitación y cerraba la puerta de un violento portazo.

- Menuda bronca se han armado uds dos – le dije.

- No le pares bola a esa loca – dijo Carolina mientras se pasaba mi verga por el rostro – ahora lo que quiero es que me hagas feliz.

- Claro que sí mamita rica – respondí agarrándome el miembro – te voy a llenar de felicidad.

La sujeté por los brazos y la hice poner de pie. Luego de un intenso morreo comenzamos a desnudarnos rápida y torpemente, el tipo de torpeza que se da cuando uno está sobreexcitado y apurado, jiji.

Una vez sin ropas que estorbaran la acción, la acosté boca arriba en su cama, le abrí las piernas y le di un lento y húmedo beso en sus labios verticales. Su coño estaba depilado, una hermosa totona grande y gorda. Olía divino y su sabor me duplicó la cachondes. Me dediqué durante largo rato a disfrutar de aquel manjar de dioses. Su humedad me resbalaba y empapaba todo mi rostro. Su clítorix era un caramelo de fruta tropical en mi boca. No podía verle la cara, pero escuchaba sus gemidos, cada vez más intensos, gemidos que eran canción para mis oídos.

- Métemela… métemela por favorrr – suplicó sollozando.

Sin esperar otro ruego, escalé la cama y su cuerpo, recorriendo cada milímetro con mi lengua, recogiendo cada gota de sudor, acariciando el ombligo, rodeando los senos, succionando cada pezón, chupando su cuello y orejas, hasta aterrizar en esa divina boca que clamaba por placer.

Mientras la besaba me acomodé entre sus piernas, nuestros sexos se rozaban deliciosamente. Caroline bajó una de sus manos y colocó el glande en toda la entrada del cubil. Con lentitud fui dejándome caer, empujando, disfrutando cada centímetro, hasta que finalmente, toqué fondo. Caroline gimió prolongadamente, satisfecha de tenerlo todo dentro de sí.

Sin dejar de besarnos morbosamente inicié los movimientos de avance y retroceso. La gran cantidad de humedad del chocho me indicaba el alto grado de excitación de Caroline y permitían que mi pene accionara con absoluta libertad. Entraba y salía una y otra vez de ese exquisito rincón, cada vez más rápido, cada vez más intenso.

- Ohhh papi… ohhh… por… favor… detente un poco – dijo Caroline como pudo con mi boca en la suya – no quiero… acabar… aúnnn…

Era evidente que esta negra preciosa estaba ardiendo por todos lados y que le faltaba poco para alcanzar el éxtasis. Y lamentablemente yo no podía complacerla en su suplica. Yo quería que sucumbiera a mis embates, penetrarla a fondo y hacerla acabar, verla retorcerse de placer.

Me abracé más a su cuerpo y busqué una mejor posición, alzando más mis caderas para poder penetrarla mejor y satisfacer su clítorix. Comencé a atacarla con fuerza y rapidez. Taladraba su vagina como una máquina en busca del mayor de los placeres. El chapoteo de nuestros sexos se unió al ritmo de sus sollozos incontrolables.

- Ha! Ha! Ha! Ha! – Caroline gemía y gozaba – eres… un.. malvado… Ha! Ha!

Mi joven amante abandonó la idea de retardar el final y se rindió al placer que le estaba proporcionando. Arqueó sus caderas hasta lograr que el miembro la penetrara de forma perfecta y profunda y Sus piernas y brazos amarraron mi cuerpo como si en ello se le fuera la vida. Aceleré los movimientos cada vez más y más. Sentía con gozo como tocaba fondo con cada embate. Mis testículos rebotaban con fuerza de sus nalgas empapadas de sudor y flujos vaginales. Cuando ya había alcanzado la velocidad máxima e intentaba sostener el arrollador ritmo… llegó el tan deseado orgasmo.

Caroline dejó escapar de su garganta un grito desgarrador. Su cuerpo se convulsionó en un gran estallido de placer como si un golpe eléctrico la recorriera de pies a cabeza. Todas sus carnes temblaban aferradas a mí. Sus piernas se sacudían violentamente, pero sin dejar de rodearme y apretarme, evitando que ni por error desencajara el miembro. Sus cavidades vaginales se estremecían una y otra vez, comprimiendo a mi acalorada verga. Su hermoso coño se convirtió en un tembloroso e hirviente horno.

Poco a poco los espasmos fueron cesando. Mantuve la estaca hincada a fondo mientras ella terminaba de disfrutar su orgasmo. Con ternura besaba sus labios y su rostro que con lentitud recobraba la compostura. Solo cuando su cuerpo estuvo totalmente relajado me retiré con delicadeza de su vagina. Arrodillado entre sus piernas la observaba toda, preciosa, satisfecha por el éxtasis alcanzado. Ella me miraba sonriente con los ojos entrecerrados.

- Tu aún no has acabado. Cierto? – me preguntó.

- Aún no mamita rica – respondí mientras me sobaba el miembro.

- entonces es mi turno de hacerte gozar – y con estas palabras Caroline se incorporó un poco.

Su cuerpo bondadoso se encontraba recostado y medio arrodillado frente al mío. Acercó su rostro y con lujuria comenzó a lamer el pene cual paleta de helado. Su lengua descendía lentamente hasta la base para luego subir rápidamente hasta la punta. Recorría con gozo cada vena y se estacionaba por breves momentos en el pequeño orificio de salida del esperma. Uffff!!!

Sin previo aviso engulló la carne de un solo y atrevido movimiento. Ahora su boca me sorbía entero y eran sus labios los que se trasladaban incesantes por el pene. Con cierta dificultad Caroline lograba en ocasiones mantenerlo por completo dentro de su boca, para luego continuar succionando, chupando con fuerza. Mi negra amiga se esmeraba en comerme la polla, intensificando cada vez más los movimientos de cabeza. Me parecía que buscaba hacerme acabar así, pero yo quería otra cosa, quería cumplir mi sueño. Con mi mano la tomé por los cabellos de la nuca y la hice separarse de mí. Le indique que se arrodillara y se girara.

- Bribón! – dijo sonriendo mientras me obedecía – quieres coger como perrito.

- No sabes cuánto deseo mirarte el pompis mientras te penetro – confesé excitado.

Caroline ya se encontraba en cuatro y meneaba eróticamente sus nalgas de un lado a otro, incitándome. Me acerqué y de rodillas, coloqué el pene entre sus nalgas. Ella seguía moviéndose, acariciando el miembro con su precioso trasero, consciente del placer que debía producirme aquello. Yo de verdad estaba gozando increíblemente, le apretaba y acariciaba los glúteos a la vez que me masturbaba con ellos. Cuando ya sentía que la sangre estaba a tope. Decidí pasar al segundo round.

Levanté la pierna derecha colocándola de pie, pero manteniendo la izquierda arrodillada, para facilitar la penetración. Caroline acercó más su pompis. Con una mano me sujeté el pene por la base, ubicándolo en la entrada del coño. Con la otra mano me sostenía en una de sus granes nalgas. Lentamente se inició el acoplamiento. Mientras yo avanzaba ella retrocedía. Hasta que nuevamente, mi pedazo invadió por completo aquel rico coño. Un gran suspiro de satisfacción fue el preámbulo de lo que se avecinaba.

Como si lo hubiésemos ensayado, al mismo tiempo ambos comenzamos a darnos durísimo y a excelente ritmo. Las penetraciones se sucedían rápidamente. Yo sentía como el calor aumentaba otra vez dentro de la vagina de Caroline, quien se dedicaba a gemir y a moverse violentamente.

- Así mami, así me gusta – le indicaba mientras le daba sonoras nalgadas.

- Haaa!! Haaa!!! – gemía Caroline con el guevo adentro.

Si, por fin, por fin tenía a Caroline como siempre la había deseado: desnuda, cachonda y en cuatro, con mi estaca bien adentro. Su coño devoraba por completo mi erecta verga y sus nalgas rebotaban implacables contra mí. Que delicia. La sujetaba con fuerza por su cintura y embestía su cuerpo con alta velocidad. La excitación mezclada con mi deseo cumplido aceleraba mi eyaculación. Entonces… entonces MI SUEÑO SE HABÍA REALIZADO!!!

Repleto de satisfacción, coloqué ambas piernas de rodillas entre las de ellas, y sin dejar de penetrarla con furia, la jalé por lo cabellos de la nuca, obligándola a arquear el cuerpo y atrayéndola a mi. Pude abrazarla por el abdomen y apretarle los senos, mientras le ensalivaba el cuello. Ella respondía con gemidos y buscando mi lengua con la suya. Nos fundimos en un obsceno beso.

Empujando con mis manos su espalda, la obligué a colocarse en cuatro nuevamente, pero esta vez al punto de que su rostro se recostaba en la cama. Caroline se dejaba hacer, pero sin dejar de moverse. Sus chillidos me incitaban a darle más y más. Enganchado con mis manos a sus nalgotas, me concentraba en serruchar aquel fabuloso cuerpo con cada vez mayor potencia.

Ya sentía venir lo inevitable, la inminente eyaculación. Aparté mis manos de los glúteos para poder observar en alta definición el bamboleo, manteniendo las embestidas solo con el pene. Como si hubiese liberado a una bestia salvaje en celo, Caroline se alzó levemente apoyándose en los codos y aumentó los movimientos violentos de cadera. Si aquello hubiese sido una competencia olímpica, esta negrota hermosa se hubiese ganado la medalla de oro.

La velocidad de las penetraciones, el maraqueo fenomenal, el sonido del choque de carnes, los gemidos de mi amante, el calor abrazador del chocho y la visión del pene poseyendo aquel mujerón… todo eso fue demasiado para este pobre mortal. En el último instante pude prenderme con fuerza a su cintura y dar el embate definitivo. Hoooo rayooosss!!! Sentí como salía disparado el primer chorro de esperma. Dos, tres, cuatro golpes más entre gritos y quejidos. Dos, tres y cuatro chorros más. Yo me estaba vaciando y ella se estaba inundando. Podía percibir como sus músculos internos se movían estrujando mi pene, ella también había acabado.

No había culminado aún mi orgasmo cuando Caroline se salió y se voltió, colocando su rostro debajo de mi feliz miembro. Del pene aún salían los últimos chorrillos, semen que recibió ella en su cara, en su cabella, en su boca abierta. Como hacen las buenas amantes que disfrutan a pleno del sexo, Caroline se dedicó a lamerme y chuparme el pene, a recoger cada rastro de leche, a darme placer post eyaculatorio, y todo eso mirándome fijamente a los ojos. Que divinidad de polvo me había echado, que ricura de mujer acababa de poseer. Ufff!!!

Culminada nuestra salvaje sesión sexual, nos aseamos rápidamente, habíamos perdido la noción del tiempo y no sabíamos en qué momento regresaría el viejo Willy o su buenota esposa. Nos despedimos con otro animal beso con mordiscos y saliva. Aunque ninguno dijo nada, ambos sabíamos que aquello debía repetirse, había sido demasiado bueno e intenso.

En vez de subir a mi apartamento bajé a la planta del edificio, necesitaba urgente cigarrillos y un par de birras para pasar a plenitud todo aquello. Caminaba sumido en mis eróticos pensamientos cuando alguien me detiene. Era el viejo Willy.

- Epale socio – me dijo – revisaste la computadora de mis hijas?.

Como pude y sin entrar en detalles le dije lo que tenía la computadora, el peo y como solucionarlo y tal, que se quedara tranquilo que yo la arreglaba. En ese momento escucho un silbido, eran el George y el Willou llamándome desde el estacionamiento con latas de cervezas en las manos, justo a tiempo y justo lo que necesitaba. Me despedí del viejo Willy y me fui a tomar birras con los panas, mientras comenzaba a soñar cómo sería el próximo encuentro. Yeahhh!!!

Satirock.

2/2/10

La negrota Roxy Reynolds aceitada sobre un mástil oscuro

Hoooo!! ya les había colocado videos de varias de mis negras favoritas: Stacey Cash, Lacey Duvalle, Kapri Styles... Pero me faltaba colocar alguno del hembrón Roxy Reynolds... Imperdonable!!

Lo cierto es que Roxy es una negrota preciosa, no solo tiene un rostro lindo y erótico, sino que es bastante pícara, además esta buenota por donde la vean, senos medianos naturales, caderita, piernazas y por supuesto... un culote. Si señores, un culote, no se puede decir de otra forma. El par de nalgas de Roxy no solo son grandes y redondas, sino que además son hermosas. Para rematar esta ebony pornstar es tremenda diabla teniendo sexo, tira durísimo, tiene una maraca excelente, su movimiento de caderas hipnotiza y debo confesar que he acabado mas de una vez viendo sus videos.

Si después de toda esta labia aún no te convences entonces mira el video a continuación:





blogalaxia:

8/1/10

Kapri Styles. Negrita rica ensalivando una morcillota

Otra de mis pornstars favoritas, la negrita flaca del culote Kapri Styles. Sus nalgotas tatuadas son una divinidad, y cabalga que da gusto. En esta ocasión se dedica a ensalivar una morcillota, y lo hace muy bien. excitante video de kapri:



4/1/10

Negrotas pornstars haciendo de las suyas

para los que les gustan las mujeres de piel oscura y grandes bootys, aquí esta este video masturbable. en el tienen bootys meneándose, chupadas y fuckeadas varias. algunas de las famosas que aparecen son cherokee y la espectacular y una de mis favoritas roxy reynolds.

Bombon Asesino - latinota ricota meneandose

A ritmo de música chaborra, esta latinota se menéa riquísimo, miren nada mas el tamaño de las nalgotas atrapadas en ese vestidito rojo.





este video fue grabado en el mismo sitio que uno que publicamos anteriormente donde dos zorrotas bailaban y movian sus culotes. Puedes verlo clickeando aquí.

y de bonus les dejo este video, también de música chaborra, otra lobota tongoneando las caderas y mostrando sus deliciosos gluteos. mierdxxxxxx!!!





blogalaxia:

30/12/09

Lobas ricotas meneandose a ritmo house

Música electrónica acompañada de dos lobas que estan demasiado ricas y que se menean excelent. si así bailan como serán tirando?? no dejes de ver este video de estos dos mujerones haciendo el shaking y moviendo ese culo.




22/9/09

Lacey Duvalle dándose durísimo - video sex!!

Lacey Duvalle es una de mis actrices favoritas. Aparte de estar buenísima por todos lados es una tipa con un rostro precioso que invita al morbo. Miren nada más este video y observen como se bate esta negra preciosa. Haaaa que rico debe ser tenerla encima restregándose contra el pene. Dale play y jálate la pija!!





blogalaxia:

13/9/09

Orgía con la esposa de un amigo (05)

Finaliza la deliciosa orgía con la llegada inesperada de dos personajes. Kika hace una última solicitud y todos la complacemos gustosos.


Por segunda vez en la tarde nuestra orgía con Kika era sorprendida. Yo me encontraba descansando e ingiriendo una birra, pero mis friends si se hallaban en pleno acto sexual, rellenando el cuerpo de Kika con sus pedazos de carne. El enano recostado en el sillón tenía a la esposa de Charli sobre él, metiéndole su pinga en el chocho; el George de pie a un lado del sillón la sujetaba por la cabeza y hacía que esta le comiera el miembro; finalmente el Niga de pie detrás de ella le empalaba el culo con su gruesa morcilla.

Todos quedamos demasiado estupefactos cuando vimos a Charli de pie, a menos de un metro de la bacanal. Qué puede estar pasando por la mente de Charli? Entrar a su apartamento y conseguir a su mujer penetrada por todos lados por sus amigos? No debe ser fácil, y todos lo sabíamos. Enmudecidos esperábamos su reacción. fue entonces cuando se tambaleo un poco (por la impresión?) y tartamudeando dijo:

- Te… te… qu… te quiero cogggeeeerrrrrrrr!!! – Charli estaba tan borracho que trastabillo y se fue de lado, cayendo acostado sobre el sofá-cama, embarrándose con nuestros sudores y leches.

- Esto ya lo había visto antes – comentó George con una sonrisa.

- Al parecer vamos a poder continuar nuestro bochinche sin problemas – dijo el Niga mientras le removía las entrañas a Kika con su verga.

- No tan pronto – se escuchó una voz.

Estábamos tan concentrados en Charli que ninguno notó a otra persona que había permanecido semioculta en el corto pasillo entre la sala y la puerta de entrada.

- MARIO!!! – gritó Kika al reconocerlo. Su susto fue tal que dio un fuerte brinco y zafándose del trío de vergas que la aprisionaban y buscando rápidamente alguna prenda en el suelo con que tapar su desnudes.

- Hey! Hey! No te apures en cubrirte. – dijo el hombretón de estatura media sin quitarle la mirada de encima – te ves bella así sin ropa.

- Y este pendejo quién es? – Preguntó Niga tronándose los dedos.

- Es… es… Mario, el sadicón conserje del edificio – dijo Kika medio cubriendo el cuerpo con una camisa.

- Si quieres le damos una golpiza ahora mismo – Dijo el George de pie al lado del Niga.

- Para que no sea metiche – dije yo poniéndome de pie también.

- Si vamos a darle para que no sea sapo – dijo el enano, que era primera vez que abría la boca en toda la tarde.

El tal Mario, de unos cincuenta y dele años dio un paso atrás.

- Un momento muchachos. Creo que nadie quiere esta situación – dijo nerviosamente. – yo solo ayudé al Sr. Charli a subir, ya que estaba demasiado ebrio para hacerlo solo. Y si, venía con la intención también de ver a Kika, solo mirarla, todos saben aquí lo buena que esta.

- Y si ya la viste que esperas para irte pal coño? – preguntó Niga frotándose los nudillos.

- Es que además, varios vecinos se han quejado de los gritos y ruidos que se escuchan en este piso. – continuó Mario – También necesitaba averiguar que pasaba. Y ahora que lo sé, creo que voy a cumplir una de mis fantasías. – agregó el viejón agarrándose el pene sobre el pantalón y mirando lascivamente a Kika.

- Ha… ha… que te refieres – contestó Kika nerviosamente.

- No te hagas la inocente amor. Tu sabes que siempre te he tenido ganas. – Mario parecía cada vez más seguro (y más sádico también, jiji) – No querrás que todo el edificio se entere de lo puta que eres y de la orgía que te estás montando aquí. Además si salgo golpeado de aquí más grave será el escándalo.

Nosotros ya solo estábamos de espectadores, ahora esperando la respuesta de Kika. Aunque fuese incómoda la situación, el conserje parecía tener razón.

- Vamos hermosa, será un polvo y nada más. – el Mario se sentía tan confiado que sacó su verga medio tiesa del pantalón y tomándola por la base la movía en círculos. – te prometo que lo vas a disfrutar. Será nuestro pequeño secreto. No me importa si tenemos espectadores. Que dices dulzura?

Todos callados esperábamos por Kika. Ella dudo por un instante. Soltó la camisa que la cubría y, caminando desnuda por la sala, se detuvo junto al equipo de sonido. Una música electrónica que no pude identificar comenzó a sonar ruidosamente.

- Y ese escándalo como para que? – preguntó el enano tontamente.

Kika se recostó en el sofá-cama al lado de su marido y abrió las piernas de par en par. – Si vamos a gritar de gusto no queremos que los vecinos se enteren… verdad Mario? –

Con esa actitud de puta sofisticada Kika respondía. La cachonda propuesta de Mario había sido aceptada. La pinga del conserje se terminó de poner dura rápidamente. Mario rió escandalosamente y se abalanzó como un animal sobre el cuerpo de Kika.

A la final todos celebramos el puterismo de nuestra amiga. Cada uno destapó una cerveza y brindamos por Kika y su insaciable hambre de verga.

Mario se comportaba totalmente desesperado, parecía que le tenía tantas ganas de Kika que ahora que la tenía a su disposición, no sabía que hacer con ella. Mario se ubicó entre las piernas de la hembrota y le chupaba fuertemente la concha, la lamía salvajemente, le mordisqueaba los labios y el clítoris mientras le hundía los dedos en el culo.

Luego se subió sobre ella y comenzó a morderle las tetas y apretárselas con sus manos. Torpemente buscaba la manera de meterle la pinga en el chocho. Kika tuvo que ayudarlo, agarrándole la verga y poniéndosela en la entrada. El brutazo conserje por fin dio un empujón y le enterró el machete hasta los huevos. Kika rodeo el cuerpo de Mario con sus piernas y brazos y comenzó a moverse duro y rápido. El sádico conserje gruñía como un animal. Con sus manos se aferró a las nalgas de Kika y la embestía fuertemente.

- Puta! Puta! Eres una Puta!! – gritaba Mario fuera de sí. – toma mi pinga puta! Tómala toda!!

La escena era tan salvaje y excitante que todas nuestras pingas estaban erectas, deseando el cuerpo de la esposa de Charli una vez más. Por cierto que Charli continuaba tirado durmiendo profundamente mientras a su mujer le daban una serruchada de campeonato por el coño.

Kika gemía y movía la cabeza de un lado a otro. Parecía que se avecinaba su orgasmo. Sin embargo, el del conserje llegó primero. Mario se hundió brutalmente hasta el fondo y pegó un tremendo grito. Mientras se vaciaba dentro de Kika le pasaba la lengua por el cuello y el rostro, babeándola toda.

- Haaaa zorraaaa!! Que mujer!! Que puta tan tica!! – Mario temblaba. Como pudo se salió del cuerpo femenino y se fue a sentar al sillón.

Como era mi costumbre, piqué adelante y me coloqué donde hace unos instantes estaba Mario. Tomé a Kika por los tobillos y le llevé los pies casi sobre sus hombros, y con la destreza que me caracteriza le metí la verga en el culo.

- Este desgraciado no pela una – dijo molesto el Niga al ver como yo ganaba la posición, jiji.

Rápidamente le comencé a dar machete y machete por el culo. Kika gritaba ya con el orgasmo en puerta. Con sus manos se masturbaba la concha, con sus labios me mordía las tetillas. De pronto su cuerpo se retorció, electrificado por un violento orgasmo. Viscosos líquidos fluían de su concha. Yo le taladraba el agujero trasero con fuerza y decisión sintiendo como faltaba poco para llenarla de leche.

- Bukkake! – gritó Kika entre espasmos – QUIERO UN BUKKAKE!!!

- y que coño es un bukkake? – preguntó el ignorante de Willou.

- Que es un bukkake? Ya te vamos a enseñar lo que es un bukkake! – dije sin dejar de fornicar el culo de Kika. George y el Niga se cagaron de la risa.

Cuando ya sentía que me venía, saqué con violencia la pinga del culazo, agarré a Kika por los cabellos y prácticamente la tiré en el suelo, sin soltarla la obligué a colocarse de rodillas. Ella clavó sus uñas en los costados de mi cintura y abriendo la boca colocó su lengua debajo de mi verga erecta. Con la mano que me quedaba libre me masturbé salvajemente. Los chorros de leche cayeron como látigos sobre su rostro, su lengua se inundó con mi esperma. Kika me relamía el miembro de arriba abajo mientras terminaba mi orgasmo. Que ricooooo.

Me hice a un lado. Era el turno de George. Este la volvió a tomar por las orejas y sin contemplaciones le metió la verga en la boca. Con rudeza le movía la cabeza adelante y atrás rápidamente. Kika ahogada, trataba de liberarse, pero George no se lo permitía. Estuvo cogiéndole la boca un buen rato. Cuando por fin sintió que se venía fue que sacó su pinga y la dejó respirar. Cuando Kika abrió la boca para tomar aire lo que recibió fue otro chorro de esperma en las amígdalas. George se reía y continuaba eyaculando sobre la cara y las tetas.

George se apartó. Ahora eran las bolas del Niga las que Kika tenía en la cara. Sin esperar que se lo pidieran, ella se abrazó al cuerpo de mi oscuro amigo y comenzó a chuparle los testículos, mientras lo pajeaba con una de sus manos. El Niga resoplaba, de pronto la sujetó por la nuca y la obligó a mamarle la verga. Kika le masturbaba la base del guevo al tiempo que engullía la mitad de la morcilla. El Niga no se aguantó más y comenzó a eyacuar. Cuando ella sintió el primer lechazo, se sacó el guevo de la boca y lo continuó masturbando con fuerza, una lluvia de esperma le cayó en el cabello, en los senos, en la cara, en todos lados.

- Es tu turno enano – dijo Niga sacudiéndose la pinga y salpicando a Willou, jiji.

El enano se paró frente a Kika, ella tomó la iniciativa y, rodeándole el pene con sus tetas, inicio una deliciosa paja rusa. Willou se retorcía de placer sujetándola por los hombros. Kika subía y bajaba rápidamente por el miembro, lamiéndole la cabeza cada vez que podía y mirando a su joven amante directamente a los ojos. Aquello fue demasiado para el enano. Willou gimió y dejó salir lo suyo, bañando esta vez por completo las tetas y abdomen de Kika.

- Ahora sabes lo que es un bukkake enano? – pregunté riéndome.

- Hmmnn. Que rico papissss – dijo Kika acostándose al lado de su marido y relamiéndose las leches del rostro. Con sus dedos recogía esperma de su cuerpo y se lo llevaba a la boca.

- diablos!! Pero que pedazo de puta es esta mujer!! – Mario aún temblaba ante la situación.

Pasado un rato Kika fue a darse una ducha. Nosotros arreglamos un poco el desastre de la sala y acostamos a Charli en la cama de su habitación. Cargamos con una de las cajas de cervezas y con la botella que quedó virga y nos despedimos de Kika con sendos besos de lengua, dejando en el aire la idea de un próximo encuentro. El conserje también se despidió y prometió no decir nada (aunque lo dudamos).

Y así finalizó la orgía con la esposa de un amigo. Espero les haya gustado.

satirock


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11/9/09

Orgía con la esposa de un amigo (04)

Sorprendidos en plena orgía, pensamos que todo terminaría allí. Sin embargo, la fiesta sexual con Kika continuó, ahora más caliente!!


George, Kika y yo habíamos sido sorprendidos en plena orgía. Mi amigo se mantenía de pie a la expectativa de quien sería la persona que entró al apartamento. La puta esposa de Charli y yo continuábamos unidos (mi pene metido en su culo) y estáticos. Kika ni respiraba y el susto que estaba viviendo se notaba en la tensión de sus nalgas que me aprisionaban el miembro (que rico).

Los segundos transcurrían en cámara lenta. Lo que antes era una sala ruidosa llena de gemidos y gritos de placer, ahora se había convertido en una habitación muda donde casi se escuchaba el palpitar de los corazones. Oímos uno a uno los pasos cruzando el breve pasillo… y entonces… entró a la sala…

- Willou??? – preguntó Kika asombrada, aún con una de sus manos metida en el chocho.

- Puto enano!! Que coño haces aquí?? – pregunté yo, inconscientemente hundiendo un poco más mi miembro en el sabroso culo de Kika.

Willou es uno de los miembros de nuestra pandilla de jodedores. Destaca por ser del grupo el más bajito y el más joven (mientras todos tenemos entre veinticinco y treinta y tantos, él tiene apenas veinte), lo que acarrea en cantidad de sobrenombres como enano, menor, pitufo, duendecillo, pipí de pulga, etc.

Willou, quien traía una caja de cerveza entre sus manos, también se quedó petrificado cuando entró a la sala y se encontró con aquella cachonda escena. Detrás de él escuchamos el ruido de la puerta al cerrarse… entró a la sala nuestro oscuro amigo el Niga con una bolsa de hielo en una mano y una botella de ron en la otra.

- Pero mira que hijos de puta!! La que se tienen montada aquí – dijo el Niga mientras dejaba el hielo y la botella a un lado y comenzaba a quitarse la ropa.

- Si serás puto!!! Te dije que me avisaras al llegar!! Y encima te trajiste al pajúo del enano!! – gritó molesto el George señalando a Willou.

- Pendejo, me fastidié de llamarlos a sus móviles una y otra vez y nada que contestan – dijo el Niga sacándose los zapatos – además no iba a subir todo lo que me pediste yo sólo los trece pisos.

Obviamente los mensajes de textos que había estado enviando George desde su móvil eran para el Niga, invitándolo a unirse a la juerga y pidiéndole más licor. Lo que no contaba era que con la intensidad que la orgía nunca escuchamos los móviles sonar, y menos que Willou estaría presente.

- Yo… yo no se si seguir con esto – tartamudeó Kika, al ver que ya se unía otro pene a la acción.

- Como que no vas a seguir?? – preguntó Niga ya totalmente desnudo y mostrando su morcilla erecta – si ahora es que viene lo bueno.

Al notar el nerviosismo de Kika la apreté firmemente para evitar que intentara huir. Para calmarle le dije al oído:

- Si no quieres Willou no participará – le dije mientras le lamía la oreja.

- No… no sé… - Kika comenzaba a querer zafarse – esto se está saliendo de control.

Rápidamente rodee su cintura con mis brazos y alcé mis glúteos, enterrando por completo mi verga en el culo y evitando que se escapara. Niga se colocó sobre Kika y le sujetó con fuerza las piernas, separándoselas al máximo, y de un solo movimiento se dejó caer sobre ella, enterrándole la vergota hasta el fondo.

- AAAYYY!!! – gritó la esposa de Charli al sentir toda la polla adentro – mi coño.

- Yo se que te gusta puta – Niga hablaba mientras le apretaba las tetas con sus manos y comenzaba a moverse en círculos dentro del chocho hirviendo. – déjate de pendejadas y disfruta las pingas.

- Haaaaa!!! Haaaa!!!! – gimió ella nuevamente.

- Estas gozando mamita – le susurré al oído al tiempo que me unía al ritmo de su cuerpo.

- Siii papisss!! – vencida, Kika se abandonó al placer – háganme picadillo.

Aquellas palabras nos encendieron aún más. Niga y yo comenzamos a darle y a darle firmemente por sus bien dilatados agujeros. La pinga de Niga se hundía por completo hasta chocar las bolas, para luego retroceder y empujar nuevamente. Las nalgotas sudorosas de Kika rebotaban constantemente contra mi vientre, produciendo un plas plas exquisito. Mi pene parecía estar cada vez más tieso y sentía divino como el culo de aquella hembra lo aprisionaba y resbalaba una y otra vez.

Miré a un lado y estaba George, de pie tomándose una cerveza y acariciándose el miembro, que ya comenzaba a levantar cabeza otra vez. Al otro lado y sentado en un sillón, Willou permanecía inmóvil observando la escena. Desde su llegada no había dicho palabra ni hecho nada para integrarse a la orgía, sin embargo, bajo la tela del pantalón se hacía evidente que tenía una gran erección.

El Niga se mantenía imparable, taladrando sin cesar aquella vagina caliente. Kika recostó su cabeza hacia atrás y girándolo un poco, quedando su rostro sobre el mío. La muy puta tenía los ojos entre abiertos, sudaba, sudaba bastante, y las gotas de su rostro mojaban mi cara. Su nariz rozaba con la mía y sus labios abiertos dejaban salir la lengua hambrienta que no dejaba de ensalivarme la boca. Los constantes movimientos y gemidos de Kika sobre mi me llevaban al inminente final.

Sintiendo como se avecinaba el torrencial de leche, metí mis manos bajo el cuerpo femenino, le atenacé las nalgas y la obligué a batirse con fuerza, mientras yo hacía lo mismo de arriba abajo con mi pelvis. Aceleré muchísimo, el sudor y los flujos salpicaban todo el sofá-cama y los gritos de Kika salían del apartamento. Cuando ya no pude más me aferré a sus muslos y le enterré el toda mi virilidad hasta lo más hondo. Mientras me vaciaba dentro de aquel culo divino le propiné un profundo beso. Ella apenas pudo responder ya que alcanzó en ese momento un nuevo orgasmo. El cuerpo se le tensó por completo y sus flujos vaginales se derramaron sobre mí.

Ambos estábamos transpirando y jugando con nuestras lenguas. Pero el Niga continuaba encima y también quería disparar su escopeta. Con una mano la agarró por la mandíbula y la forzó a mirarlo, metiéndole dos dedos en la boca. Con la otra mano le atenazaba una teta. Mi amigo comenzó a alzarse muchísimo para luego dejarse caer con brutal fuerza, una y otra vez. Su pene oscuro se perdía dentro de los carnosos labios verticales de Kika. Las bolas le rebotaban como igual rebotaba el sofá-cama contra el suelo.

- Mierda!! Van a romper el mueble diablos!! – dijo el George con su estaca erecta nuevamente y esperando una oportunidad.

Los gritos de Kika se confundían con los de el Niga que estaba prácticamente partiéndola en dos. Yo continuaba abajo con mi pinga ya no tan dura pero sin poder sacarla del culo de Kika. Ella se retorcía de gusto sin poder hacer nada contra los feroces embates. Clavó sus uñas en el pecho del Niga tratando de evitar (sin éxito) ser aplastada por aquella oscura humanidad.

- Toma putaaa!! Tomaaaaaa!!! – Niga apretó el acelerador mientras gritaba.

La morcilla tiesa entró y salió repetidas veces del chocho, hasta que el Niga dió un último empujón tocó fondo. El grito de Kika fue desgarrador. Mientras desvariaba sentía como el esperma le inundaba las entrañas. Niga se desplomó sobre Kika y le babeaba la cara mientras continuaba vaciándose dentro de ella. Yo, aún bajo el cuerpo de Kika hacia lo posible para poder tomar un poco de aire. Mi pene continuaba enterrado en el sudoroso culo, atrapado entre las nalgas, cosa que no me molestaba, jiji.

- Viste como haz gozado puta? – dijo Niga incorporándose. Se puso en pie y fue a buscar una cerveza. La morcilla semi erecta aún babeaba y dejaba rastros de esperma por toda la sala.

Kika se sentía tan deliciosa y exhausta que no hacia el más mínimo movimiento para levantarse. Yo le acaricié los senos y le besé el cuello.

- Eres tremenda zorra mami – le susurré moviéndome un poco para que ella reaccionara.

Sin embargo, no pude quitármela de encima. El George, que tenía ya rato con el fusil en alto, agarró a Kika por los talones, uniéndole las piernas y alzándoselas hasta lo más alto. Sin casi esfuerzo alguno y sosteniéndola de esa manera, le clavó el pene en su mojadísimo coño. Ella trató de reaccionar pero se rindió enseguida. Comenzó a disfrutar nuevamente de la pinga del George.

Un nuevo mete y saca comenzó ruidosamente. El cuerpo de Kika se bamboleaba sobre mí al ritmo de las penetraciones de George. Las nalgotas morenas nuevamente subían y bajaban por mi miembro. Esa estimulación tan divina hizo que la pinga se me pusiera dura otra vez.

El George estuvo un buen rato dándole y dándole, hasta que le abrió un poco las piernas, poniéndoselas una a cada lado de su cabeza, sobre sus hombros, se inclinó lo suficiente para quedar solamente apoyado con sus manos y pies sobre el sofá-cama. Kika quedó aplastada entre los dos cuerpos, gimiendo ante las ricas penetraciones que le estábamos propinando. Yo por mi parte le abría las nalgas con mis manos mientras le serruchaba el culo con mi pinga.

La putísima esposa de Charli se retorció de placer, un nuevo orgasmo le azotaba todo el cuerpo. Yo no paré mis movimientos, estaba disfrutando otra vez de eso rico culo y estaba muy lejos de acabar. El caso contrario era George, su excitación y celeridad lo llevaron a alcanzar rápidamente su éxtasis.

En un movimiento inesperado George se salió rápidamente del chocho de Kika, le abrió las piernas y se puso de pie. Afortunadamente me percaté de sus cachondas intensiones y como pude oculté mi cuerpo y rostro debajo del de Kika. George dio un grito de placer mientras se pajeaba durísimo y comenzaba a eyacular. Los chorros de esperma bañaron no sólo el cabello, el rostro y las tetas y vagina de Kika, también alcanzaron el sofá-cama, que ahora si estaba oficialmente estrenado, jiji.

- Uffff!!! Pero qué coño tan rico tiene esta mami – George se desplomó en uno de los muebles y encendió un cigarro.

- Hey!! Miren todos al Willou – dijo el Niga riéndose.

El enano continuaba sentado en el mismo sillón, pero ahora con los pantalones bajados hasta el suelo y pajeándose mecánicamente.

- Coño mami… no le vas a dar su ración al Willou? – preguntó el Niga.

Llegado este punto ya a Kika no le importaba nada. Se giró para besarme y se levantó. Después de mucho rato por fin mi guevo veía la luz otra vez, jiji. Kika camino trastabillando un poco hasta el sillón donde estaba el enano, le apartó las manos, y poniéndose de rodillas en el piso comenzó a darle una mamada.

- Essssooooo enano!!! – Gritó Niga festejando.

- Vayaloooo!! Te están comiendo el pipicito!!! – gritó el George riendo.

Yo me destapé una birra y comencé a ingerirla sin dejar de acariciarme el pene, para evitar perder la erección. Todos estábamos pendientes observando la felación de Kika, que había demostrado ser una virtuosa en eso de chupar vergas.

El enano se recostó más al sillón con la cabeza tirada hacia atrás y los ojos desorbitados… y no era para menos. La zorra le estaba comiendo el pepino deliciosamente. Lo pajeaba, lo chupaba, lo lamía, lo mordía, lo besaba, lo estregaba contra sus tetas, lo apretaba entre sus dedos.

Cuando todos pensábamos que su intención era ordeñar al enano y sacarle las leches así mismo, Kika cambió la posición. Como una gata en celo brincó y se colocó nuevamente de rodillas, pero esta vez sobre el enano, y lentamente se dejó caer sobre el pene, abrazándolo con su chocho hambriento. Willou mareado por las sensaciones la abrazó y se estregó contra ella, hundiéndole todo el pene, a la vez que le daba un profundo beso.

- JIJIJI, que bolas! JIJIJI – yo no podía parar de reír.

- Que es tan gracioso? –preguntó George

- El enano se ha embarrado con tu esperma – le dije cagado de la risa.

- Queeee?? Cierto!!! JUAJUAJUAJUA – George se desparramo a reír.

Y así era. Kika que estaba toda cubierta de las leches del George, ahora estregaba su cuerpo con el enano, le salía chalequeo eterno al Willou, jeje.

Sin embargo, el enano ni se enteró de la situación, estaba apretado a Kika enfrascado en un delicioso mete y saca. La hembra de Charli comenzaba a jadear una vez más. Sus nalgas subían y bajaban delante de nosotros, abriéndose cada vez más y más y casi que aplaudiendo. Noté como las pingas de mis amigos comenzaban a reaccionar ante el suculento espectáculo, sobre todo la de Niga que tenía más rato descansando.

Ante tal situación decidí picar adelante, ya que mi tronco estaba completamente duro y listo para la acción. Me posicioné rápido detrás de Kika y me sujeté a su espalda. Ella sola hizo el trabajo con sus repetidos movimientos, mi pene erecto entró sin problemas en ese rico culo.

- Coño no quieres dejar para nadie!! – Reclamó el George al ver cómo le empalaba el ano a Kika una vez más.

- Jeje!! Apúrale que yo también quiero visitarle el hoyo trasero – dijo el Niga pajeándose buscando una mejor erección.

- Nojoda!! siempre uds con sus apuros – contesté sin mirarlos y concentrándome en la penetración.

La hembra gemía y gemía. El Willou no decía nada, su boca ahora estaba ocupada chupando los pezones rígidos de Kika (también llenos de esperma, jiji). Yo la agarré por la cintura y comencé a guiar el ritmo de la orgía. Su cuerpo hambriento subía y bajaba, adelante atrás, dale que dale. Mi rostro comenzó a cubrirse nuevamente de sudor. Como pude y sin dejar de meter mi tranca, agarré mi cerveza y la tomé casi toda, el poquito que quedaba en el fondo de la botella lo derramé sobre la espalda y nalgas de Kika. Ella se retorció al sentir el frío líquido.

- Hoo papi!! Que rico!! Si! Si! Sigue cogiéndome el culo así!! – la zorra gozando.

Yo le daba y le daba y Kika recibía y recibía. Sus nalgotas hermosas estaban abiertas totalmente y se pegaban a mi cuerpo. Podía ver como mi pene entraba y salía de aquel culo rojizo y sudado. Ella continuaba pegándose a mí con cada vez más fuerza y pidiéndome más y más. Como era mi estilo la jalé hacia mí por los cabellos de la nuca, y le ametrallé el culo duro y rápido. Con una mano la tenía dominada por el cabello y con la otra le castigaba las nalgas. Kika gritaba desesperada palabras incongruentes. Fue tan rica y ruda la cogida que no pude contenerme más. Volví a descargarme dentro de su culo. Ella no dejaba de moverse buscando un nuevo orgasmo. Cuando terminé de expulsar la última gota, saqué el miembro de un brusco movimiento, haciendo que parte del esperma se saliera de su abierto ojete y chorreara sobre el sillón y… sobre las bolas y piernas del enano, jiji.

El Niga no dio tiempo ni a pestañear. Apenas me hube quitado se situó detrás de la puta y le encajó medio pedazo de carne negra en el culo. Ya Kika estaba tan ida y había llevado tanto guevo que ni grito. El Niga se inclinó sobre la espalda de ella y la abrazo, atrapándole las tetas con sus garras. Entre mis dos amigos tenían a la esposa del Charli bien penetrada. Sólo le faltaba tener un pene en la boca… y George se percató de eso.

El George se ubicó a un lado del sillón y sin pedir permiso agarró a Kika por las orejas y le metió su pinga en la boca. Ella comenzó a chuparlo y la estaca de mi amigo se endureció más y más. Los gemidos y gritos de placer inundaban la casa y seguramente salían del apartamento. Primero fue el sofá-cama el que aguantó la pelea sexual, ahora era el sillón el que estaba soportando ese amasijo de cuerpos sudorosos ávidos de placer.

Yo me recosté en el mueble doble a disfrutar de la imagen pornográfica que tenía enfrente. Mis amigos se encontraban todos extasiados dándole durísimo a esa mujer tan puta que se había casado con Charli. El ambiente estaba tan sexual y cachondo que ninguno de los presentes escuchó cuando la puerta del apartamento se abrió.

Alguien había entrado al apartamento y se encontraba ahora parado en la sala presenciando la orgía. Todos quedamos paralizados y sorprendidos…

continuará


episodios anteriores: Orgía con la esposa de un amigo 01, 02 y 03

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10/9/09

Orgía con la esposa de un amigo (03)

Continuando la orgía con la esposa de nuestro amigo Charli, nos encargamos de estrenar el sofá-cama con el apetecible cuerpo de Kika.

Luego de instalar el nuevo sofá-cama en medio de la sala, George y yo nos dedicamos un rato a recuperar fuerzas para darle su segunda tanda de sexo a Kika, la morenaza esposa de nuestro buen amigo Charli. Mientras George escribía mensajes de textos por su móvil, Kika y yo compartíamos un cigarrete e ingeríamos unas birras. Ella lucía hermosa y provocativa totalmente desnuda y ahora con el cabello suelto resbalando sobre sus hombros.

Diez minutos, otras birras, nuevo cigarro, bla bla bla, basta de charla, de pies uno a cada lado, nuestras pingas erectas apuntaban a la hermosa hembra Kika acostada en el sofá-cama... que comience la acción!!

Cuando George y yo nos disponíamos a abalanzarnos como fieras hambrientas sobre el apetitoso cuerpo de Kika, esta nos detuvo en seco. Con su mano izquierda sujetó la pinga de George, y con la derecha la mía, y comenzó a masturbarnos lento, suave, pero sin dejar de apretar y de subir y bajar.

Mientras lo hacía la muy puta no dejaba de mirarnos, se mordía los labios, se relamía, aercaba las vergas a sus tetas y rozaba las cabezas rojizas con sus duros pezones.

- Les gusta papis? - preguntó la zorra.

- ... - George estaba entregado al placer, sin palabras.

- tu que crees amorrrr... - alcancé a decir - chu... chúpamela...

- qué dijiste? - preguntó ella.

- qu... que me la chupesss - le dije casi sin fuerzas.

- no te escucho papi. Habla más fuerte - dijo Kika sabiéndose controladora y
Obligándome a suplicar.

- QUE ME LA MAMES COÑO!!! - grité - por favorrrr - supliqué finalmente.

Kika sonrío al lograr su objetivo, alcanzó vengarse de mí (leer la primera parte para entender). Y como chica obediente se inclinó un poco e introdujo la cabeza (y Solo la cabeza) de mi pene en su boca. Kika estaba irreconocible de puta. Sonrió y tenía la cabeza atrapada con sus dientes, al tiempo que me daba leves lenguetazos. El cosquilleo era demasiado divino para describirlo aquí.

- Coño yo también quiero!! - interrumpió George, envidioso y solicitando su respectiva mamada.

- Tranquilo amor, que para todos tengo - dijo Kika girando hacia él.

La calentorra esposa de Charli abrió la boca en una gran "O", y simuló que iba a meterse la verga de George, pero no, se detuvo y se rió.

- Por favor coño - pidió George casi llorando.

kika volvió a reír, sujetó el miembro de mi amigo por la base, y comenzó a lamerle de abajo a arriba el mástil, como si se tratase de una paleta de helado. El George se retorcía de placer y ahora era yo quien sentía cierta envidia. Sin embargo permití que disfrutara sus lamidas un rato, hasta que percibí que la mano derecha dejó de masturbarme... entonces me enojé.

- Creo que ya fui demasiado amable lindura - dije cínicamente utilizando una frase de película.

Con mi mano izquierda tomé a Kika por los cabellos y la jalé con cierta violencia hacia mí. De un sólo golpe le enterré la verga en la boca. Ella ya se había amoldado a nuestras formas rústicas, y sin pestañear comenzó a bombearme el tronco de lindo. Kika chupaba con fuerza al tiempo que yo le movía la cabeza adelante-atrás adelante-atrás.

George también quería lo suyo y se acercó suficiente para que su pinga se estregara en el rostro de la hembra con cada movimiento. Kika se liberó de mi opresión y, tomando el mando nuevamente, atrapó ambas pingas por las bases y bolas, y comenzó a chupar un poco aquí, un poco allá, un mordisco por este lado, cuatro lamidas por aquel guevo, incluso en algún momento intentó meterse las dos vergas al mismo tiempo, pero la homofobia que nos caracterizaba a George y a mí no lo permitió.

Decidimos entonces que ya la chica había liderizado por mucho tiempo la juerga. Mientras nos mamaba, George y yo jugamos brevemente "Piedra, Papel o Tijera". Kika se percató de eso y detuvo la felación.

- Qué hacen? - preguntó extrañada.

- Sorteábamos tu culo mamita - le dije mientras me colocaba detrás de ella - y parece que gané yo -.

Sin más preámbulos la tomé fuertemente por los brazos y se los coloqué en su espalda. George se acostó boca arriba en el sofá-cama, escupiéndose y masajeándose como era su costumbre el guevo. Yo forcé a Kika a colocarse sobre mi amigo, quedando ella sentada sobre su miembro y con las rodillas a cada lado de sus caderas. George emitió un largo gemido de placer al sentir como el chocho húmedo rodeaba su pene.

- Ufffff mamiiii!!! pero que rico está esto - el George gozando una.

- Hmmmm... quiero sentirlos a los dos a la vez - dijo Kika mientras se apoyaba en
el pecho de George.

- Tus deseos son órdenes mamita rica - le dije al momento de colocarme en cuclillas en su espalda.

Con ambas manos le separé bien las nalgas, y con los pulgares ayudé a que el culo se abriera más, suficiente para que la cabeza del miembro iniciara la tan deseada penetración. Con un poco de dificultad entró la primera parte. Kika soltó un gemido ahogado de placer y dolor. Luego respiraba profundo, aguantando, sintiendo como lentamente le iba enterrando mi estaca. Se la fui metiendo despacio, centímetro a centímetro, disfrutando cada segundo.

- Coño apúrense!! Me quiero mover!! - como siempre el George con sus apuros cortando la nota.

- Ya voy!! Ya voy nojoda!! - contesté un tanto molesto pero divertido a su vez.

Me dejé de rodeos y tomé a Kika por la cintura, me acomodé bien y di un firme empujón para terminar de meterle toda la pinga en el culo.

- Coño! me duele un poco - Chilló ella.

- Quieres que te la saque mami? - pregunté.

- Ni se te ocurra cabrón!! - contestó - rómpeme el culo papi... pero ya!!

- Estas pasada de puta mi amor - le dije mientras retrocedía un poco tomando impulso.

Le di un fuerte empujón y estaba toda la verga adentro otra vez. Kika se mordió los labios para no gritar. Retrocedí y le di otro vergazo más fuerte. Esta vez no pudo reprimir el grito. Dos, tres, cuatro empujones más, todas hasta el fondo. Kika comenzó a gemir y gritar.

Me aferré a sus hombros para poder tener mejor control, concentrándome en darle durísimo por el culo. George tampoco permanecía inactivo, la tenía sujeta por las caderas mientras le mordía las tetas que se bamboleaban en su rostro.

Lo que vino a continuación fue un frenesí de sudor, besos, pingas entrando y saliendo, gemidos, gritos de placer, nalgadas, mordiscos, saliva, sexo, mucho sexo caliente y violento.

- HAAAAAA papissss!! me voy!!! me voyyyyyy!!!! - La esposa de Charli no aguantó más, se le disparó un orgasmo incontrolable tan húmedo que salpicó el sofá-cama.

- Pero que divino se... se sienteeee - El George estaba disfrutando a su vez del orgasmo de la hembra.

Por la forma en que resoplaba mi pana y como aceleraba los movimientos era evidente que ya se venía. Yo le seguí el ritmo y me agarré con ambas manos al cabello de la nuca de Kika, jalándola con fuerza hacia mí y ametrallando durísimo su culo con mí pinga.

- Mierrrrdaaaaa!!! - El gritó de George cuando eyaculó dentro del chocho de Kika debió escucharse sin duda en los pasillos del edificio.

Los cuerpos de mis compañeros de orgía permanecían quietos y sudorosos uno sobre el otro, acompañados de breves espasmos, secuelas de los eléctricos orgasmos. Sin embargo, yo aún no había acabado, y no estaba dispuesto a quedarme así.

Sin preguntar nada hinqué a fondo la pinga y abracé totalmente el cuerpo de Kika con mis brazos, obligándola a girar conmigo a un lado, quedando yo acostado boca arriba y ella encima de mi, aún con la verga clavada entre las nalgas. George quedó desenchufado, tirado a mi lado.

- Uy papi... vas a continuar taladrándome? - preguntó ella girando un poco su rostro y buscando mis labios con su lengua.

- Así es mamita rica, voy hacer que te arda el culito - le respondí mientras le agarraba los muslos con mis manos, separándolos un poco y alzándolos, y comenzando nuevamente el tan divino mete y saca.

Kika no dejaba de ensalivarme el rostro. Con una mano ella misma se manoseaba los senos, con la otra se daba placer en el chocho, excitándose nuevamente. Yo me concentraba en empalarla con fuerza cada vez más profundo, sintiendo rico como esas nalgotas morenas subían y bajaban por mi verga tiesa.

Nos estábamos dando un tremendo latazo con nuestras lenguas y gozando la penetración de lo lindo cuando escuchamos el ruido de la puerta de entrada. Del susto Kika y yo quedamos paralizados y volteamos a ver a George, quien del tiro se incorporó rápidamente.

- Mierda!! Pensé que habías cerrado bien la puerta - le reclamé.

No había tiempo ni siquiera para sacar la pinga del culo. Alguien había entrado al apartamento...


blogalaxia:

8/9/09

Video de Nalgotas bailando!! shaking shaking!!

Video de un grandote y jugoso par de nalgotas divinas tongoneandose para todos lados. pero que ricos son los bootys. dale play y goza.